Colaboraciones (UCAM en breve 6)
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Mis primeros días en Gloucester (IV)
por José Vicente García
A las pocos días de estar aquí descubres que no es tan raro ver a gente sentada en el césped del cementerio de la Iglesia de St. Mary tomando un Big Mac, ya que en el folclore anglosajón vida y muerte son dos conceptos entendidos de manera distinta a la nuestra; que desde Promenade a Park comercios y casas no reparan en gastos a la hora de celebraciones nacionales, fruto de su respeto a las tradiciones; y sobre todo, aprendes a borrar de tu cabeza el estereotipo del inglés medio que llevas prefijado antes de salir de casa.
Este “extraño ser” de buenos modales del que el “Thank you” y el “I´m sorry” escapan de su boca con facilidad pasmosa, defiende el diálogo y el trabajo de grupo como método pedagógico a seguir. El inglés es capaz de llevarte a casa si te ve perdido escudriñando un mapa, y puede ofrecerte buenas conversaciones en las que el tiempo no es el único argumento para romper el hielo. Hielo que, dicho sea de paso como contrapunto a su afable carácter, agradecerías que estuviese presente a la hora de aguarle el cubata cuando el “mal beber inglés” se hace notar en un pub.
Las semanas pasaron y las palabras de las canciones de la radio se convirtieron en frases; las clases se podían seguir con más facilidad, e incluso descubrí que aquellas cintas de casette no habían caído en saco roto. Cuando creía que adaptarme estaba resultando fácil, fue cuando las raíces llamaron a mi puerta. La sangre tira de uno cuando está fuera de casa, y la bandera de mi habitación significaba abrazos, bromas, risas y llantos que se habían quedado a miles de kilómetros de mí.
Fue entonces cuando agradecí la presencia de españolitos en Cheltenham; chicos y chicas que en ocasiones jugaban roles de familia, y con los que tanto Pablo como yo forjamos vínculos afectivos con una rapidez asombrosa. Estoy seguro de que sin las risas que me arrancan David y Martín cada vez que nos cruzamos por los pasillos del campus, los “dulces” rebotes de Alicia cuando entro a desordenarle el cuarto a su residencia, las reflexiones en voz alta de Pedro o el desparpajo de Jessica, esto hubiera resultado mucho más difícil…
La columna de Ricardo
Otra de refranes
No creo en los refranes pero tengo que reconocer que algunos son interesantes. Ahí va la segunda entrega del refranero español:
“Dime con quién vas, y te diré quién eres”- Esto será para ZP que últimamente defiende mucho las leyes para gays y lesbianas (no es despectivo, es real).
“En abril, aguas mil”- Creo que Narbona no me escuchó la otra vez (Refranes I).
“En casa de herrero, cuchara de palo”- Ahora con Ikea no hay problema con las cucharas.
“No sólo hay que ser bueno, sino parecerlo”- Éste no me gusta, además así los sacerdotes se van al paro y no estaría bien.
“Tanto va el cántaro a la fuente, que termina por romperse”- No os preocupéis, pues el cántaro no se ha roto ni nada parecido, además con los jarrones de Ikea tenemos para largo. Lo que ocurre es que no tenemos agua, así que este refrán queda eliminado del refranero.
“Todo lo que sube, baja”- No será a partir del lunes 21 de enero de 2008 (lunes negro).
“Cuanto más suba, más grande será la caída”- Yo diría que mejor no hablar ya de caída, sino de un verdadero batacazo o mamporrazo.
Tribuna abierta
La garrapata de la Selección Española de Fútbol
Como habrán visto en la mayoría de los medios de comunicación españoles, existe una garrapata en las zonas boscosas de Suiza y Austria, sedes de la próxima Eurocopa de Fútbol que se disputará en junio de este año.
Esta circunstancia ha provocado que nuestros internacionales hayan tenido que vacunarse contra este parásito con dos meses de antelación a la disputa del campeonato. ¿Será este año la excusa para no pasar de cuartos de final? “No, no, no y tal…” diría el seleccionador Luis Aragonés, “no vamos a pasar porque estamos de la 7 a la 14 y tal”.
Pero, tengo una pregunta para usted ¿es posible que a la selección de fútbol, además de Manolo ‘el del bombo’, le haya perseguido una garrapata a lo largo de su historia reciente sin que nos hayamos percatado de ello? ¿Servirá esta vacuna para que nuestro delantero no falle cuando se quede solo delante del portero? (¿tendría Salinas una garrapata?) y para que cuando un defensa del equipo contrario le rompa las narices a un jugador español dentro del área, el árbitro pite penalti y no se desentienda de la jugada? (Garrapata Mundial 94) o ¿servirá para que no nos anulen dos goles en un mismo partido? (Garrapata Mundial 2002) o ¿quizá para que el árbitro no pite en contra una falta inexistente y entonces nos marquen el gol de la eliminación después de que el balón toque de rebote en un defensa español? (Garrapata Mundial 2006) o ¿tal vez para que en el último minuto nuestro mejor jugador no falle un penalti? (Garrapata Eurocopa 2000).
Creo que ya puestos a vacunarse los jugadores, necesitamos una vacuna que erradique la mala suerte que siempre nos deja a las puertas de un buen resultado, que sin duda el fútbol español y sobre todo, la afición, necesita.



